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Literaturas

Yacimientos literarios

Enrique Jardiel Poncela y el barullo consumista de Nueva York


“Enrique Jardiel Poncela escribió Exceso de equipaje en 1943, realizando un incisivo y divertido análisis de las características de diversas tiendas de Estados Unidos. En esta obra, Jardiel obsequia al lector con unos comentarios formidables sobre Nueva York de los que se han seleccionado dos fragmentos en los que se hace referencia a la actividad comercial.

Unos fragmentos desternillantes y ocurrentes, repletos de sugerencias interesantísimas sobre la evolución del comercio y del consumo. En primer lugar, se refiere a la publicidad que adquiere un movimiento cinético envolvente para el consumidor: anuncios, anuncios, anuncios… En segundo lugar, se plantea la amplitud y profundidad del mercado. Se compran y se venden toda clase de bienes y servicios. Platos y cubiertos de cartón, barómetros de todo tipo, zapatos “especiales”, todo tipo de máquinas... La oferta es muy variada y su presentación es alegre y sugestiva.

Hay que tener en cuenta que los escritos de Jardiel describen la situación comercial en Nueva York en los años 30 del siglo pasado lo cual, “mutatis mutandis” da más relieve a su interpretación actual."




EXCESO DE EQUIPAJE (1988). Editorial Biblioteca Nueva. Cuarta edición (escrita en 1943).

“West Street. West Street. West Street… Nos deslizamos a una velocidad fulminante, con un suave marrulleo de motor, a lo largo de esta calle sin término; edificios, almacenes, piers, maquinarias, vagones, camiones gigantes, estaciones de gasolina, niños, negros, grúas, tiendas automáticas, planchas giratorias, semáforos de la circulación y anuncios, anuncios, anuncios, anuncios, anuncios, anuncios, anuncios, anuncios, anuncios, anuncios, anuncios, anuncios, aparecen y desaparecen, como si nacieran y murieran de golpe, en los rectángulos acolchados de las ventanillas”. (Página 41).



“Todo se compra; todo se vende. Platos y cubiertos de cartón para comer en el campo. Máquinas para combatir el insomnio. Barómetros con la indicación de la ropa que uno debe ponerse en el día: sweeter, o gabardina, o impermeable, o abrigo; y los días de excesivo calor el barómetro indica: “Salga usted en “maillot”, llevando cincuenta dólares para multas”, y en los días de invierno crudo, el barómetro ordena: “Háganos caso; no pise hoy la calle.” Aparatos para impresionar  cómprenos uno e impresione usted sus escenas familiares. ¿No ha pensado usted en el encanto de conservar para siempre en un disco gramofónico lo que usted y su esposa se dijeron en la noche de bodas? Dentistas con procedimientos nuevos: Extraemos las muelas en medio de placeres deliciosos. Máquinas para saber, dos meses antes, si lo que va a nacer es niño o niña. Diarios de 60 páginas. Un puesto de helados en cada esquina. Botones con un imperdible para no tener que tomarse la molestia de coserlos. Zapatos con resortes para andar sin tener necesidad de echar el paso. Plumas estilográficas con tinta para un año. Agencias que nos buscan novia, nos casan y nos divorcian en el mismo día. Sombreros para evitar los atropellos, provistos de un espejo que permite ver lo que viene por detrás, gracias a lo cual todos los golpes se los dan a uno por delante. Gritos; voces; claxons, vendedores ambulantes de acciones de minas que no existen; leche condensada; jugo de frutas; sandwichs de pollo; dentrífico “Kolinos”, ice creams.” (Páginas 44 y 45).