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Literaturas

Yacimientos literarios

La pitanza de los hermanos Álvarez Quintero




Los hermanos Serafín (1871-1938) y Joaquín (1873-1949) Álvarez Quintero son unos conocidos escritores costumbristas andaluces. Ambos nacen en Utrera (Sevilla) y desde la adolescencia muestran interés por las actividades literarias montando trabajos teatrales en el patio de su casa. Se especializan en piezas cómicas, en las que resaltan las frases ingeniosas, el colorido local y la forma de hablar de los andaluces. En total colaboran en más de 200 trabajos entre los que destacan El genio alegre (1906,) Las de Caín (1908) y Mariquilla Terremoto (1930).

La pitanza se estrena en el Teatro de la Zarzuela de Madrid el 15 de septiembre de 1905 y se puede considerar como un entremés, subgénero menor consistente en una pieza corta de corte humorístico que se representa en los entreactos. En esta obra se pretende realizar una crítica edulcorada de la sociedad y de los defectos del ser humano. Los personajes son bastante exagerados, aunque la visión crítica es algo superficial.

El fragmento que se recoge en este yacimiento literario es jocoso y ocurrente, reflejando de forma almibarada, y nunca mejor dicho, la importancia de la alimentación para el ejercicio de las profesiones y de los oficios.

El señor Clemente, cochero de profesión, es un comilón nato y se siente incómodo ante la tardanza en la llegada del almuerzo. Su irritación va creciendo progresivamente dando lugar a una serie de comentarios mordaces en los que no deja títere con cabeza. .Su mujer, sus cuñados, sus sobrinos y el señorito del traje son blanco de sus iras henchidas por la carencia de alimentos en el momento deseado Sus gustos parecen sencillos, dos huevos fritos, pero inapelables. ¡Maldito sea Morón!






La pitanza (1905). Serafín y Joaquín Álvarez Quintero. Versión con limitados modismos andaluces


Señor Clemente:

“Pues señor, güeno está: se conoce que mi mujer tiene ya la tripa llena.

La una de la mañana, y sin aparecer con el almuerzo. ¿A la que se le ha olvidao a la mu bruta? ¡Maldita sea la hora en que este cochero se casó! ¡Así cayera un rayo en mi casa, y la partiera primero a ella, y luego a mi cuñao, y después a mi cuñá… y aunque quedara una chispita pa los niños no se perdía gran cosa! ¡Hinojo, como me tiene la familia!... Hombre, me alegraría que aquel señorito del traje me quisiera tomar por horas; pero como no traiga dos huevos fritos en la cartera, lo va a llevar su padre.

¡Ah pues no, me mira perdonándome la vida: pasa de largo… puede que no lleve cuartos. A lo mejor estos de los pantalones con la raya planchá no tienen más que un duro pa to el mes… Por eso se peinan con tanto pelo: pa no tener que pelarse a menudo.

Y mi almuerzo sin asomar por ningún lao… ¡Maldito sea Morón! ¿En qué estará pensando mi gente? ¿La habrá dao un calambrazo? ¿La habrá matao una teja? ¿Se le habrá caído encima un baúl? No quiero formar castillos en el aire… ¡Paciencia, señor, paciencia!