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MercadosMunicipales.es entrevista a Alberto Beltrán, concejal de Comercio y Turismo del Ayuntamiento de Sabadell

Alberto Beltrán: “En nuestra historia reciente hay un par de generaciones que no han sabido lo que es un mercado”

Dice Alberto Beltrán, concejal de Comercio y Turismo del ayuntamiento de Sabadell, que ha habido un par de generaciones de la historia española reciente a las que se les ha escapado el hábito de comprar en los mercados municipales.

Es más, ni siquiera sabían qué es lo que es un mercado “y esa tendencia, a la larga, ha sido nefasta para el formato comercial”, se lamenta Beltrán, que añade: “ojalá hubiese habido acciones compensatorias cuando irrumpieron las otras fórmulas comerciales”.

Sin embargo en términos del refranero, “a lo hecho, pecho” por lo que desde el Ayuntamiento de Sabadell, orgullosos de sus mercados, han puesto en marcha diversos planes de promoción.

Entre ellos destaca aquél en el que se trabaja como prescriptores de las futuras generaciones en materia del conocimiento de este canal, tan imbricado en la cultura popular catalana y española.

Actualmente son cinco los mercados de abastos existentes en Sabadell. ¿Cuál es el peso de dicho canal en la venta minorista de productos frescos?

En Sabadell aún tienen un peso específico importante los mercados municipales en el sector de la alimentación fresca. En concreto, el 22% de los consumidores se decantan por este formato comercial. Esto es relevante ya que a pesar de tener cinco mercados existe en la ciudad una gran oferta de establecimientos de alimentación fresca fuera de ellos. De hecho, de los cerca de 1.000 establecimientos -incluidas las paradas en los mercados municipales- dedicados a la venta de este tipo de productos, los puestos o paradas representan el 15%. Por tanto, la cuota de mercado es muy superior a la que le correspondería en cuanto a peso específico en el total de tiendas.

¿Cuáles son las acciones que se llevan a cabo desde el Consistorio para mejorar el funcionamiento de estos centros comerciales?

Desde hace siete años desarrollamos un plan de dinamización comercial de los mercados municipales, denominado “Red de Mercados”, con personal que se encarga de organizar y ejecutar actividades de promoción en los cinco centros de forma conjunta, utilizando una imagen comercial común.

En materia de organización, hemos firmado sendos convenios de colaboración con las asociaciones de comerciantes de los dos mayores mercados, el Central y el de Creu Alta, de forma que son ellos mismos quienes gestionan los servicios operativos y la comercialización de sus lonjas.

¿En qué ventajas se traduce para los mercados?

Este modelo reporta muchas ventajas, tales como una mayor celeridad a la hora de la contratación de los servicios necesarios para el funcionamiento del centro, que ha de competir con otros formatos comerciales con la máxima eficacia; una mayor implicación de los concesionarios en la gestión común y, finalmente, una mayor valoración de los servicios por parte de aquéllos, ya que la transparencia es absoluta.

¿Qué otras acciones están previstas para los mercados municipales? ¿se piensa en actividades conjuntas con algunas otras asociaciones de comerciantes de la propia ciudad o de otros lugares?

Nuestra actuación en los mercados municipales se puede dividir en diferentes apartados. Por un lado tenemos la parte de las obras. Las infraestructuras han de estar en condiciones de competir con otros formatos. Por ello, desde el año 1999 hemos reformado cuatro de los cinco mercados de la ciudad. Ahora estamos trabajando en la reforma integral del último.

Contamos también con una parte de gestión más estricta, de forma que gestionamos los tres mercados más pequeños, como son Torre Romeu, Campoamor y Merinals. Dentro de la acción promocional, que se trabaja de forma conjunta a través de Red de Mercados, como ya he dicho, la parte que más nos satisface es aquélla en la que trabajamos con los niños de los colegios.

¿Cómo se concreta esta labor de promoción entre los más jóvenes?

Tenemos un proyecto específico para ellos, que consiste en diferentes trabajos en la escuela en distintas asignaturas y adaptado a la edad de los niños. Allí trabajan temas relacionados con la compra –matemáticas-, la nutrición –ciencias naturales- o incluso temas vinculados con los equipamientos –ciencias sociales, historia, etc.-. Después se les prepara un recorrido guiado por el mercado. Así tienen la oportunidad de comprobar de primera mano los olores, los colores  y los sabores del mercado, su funcionamiento... su conocimiento, en definitiva.

Cada año tenemos más colegios participantes. Este año han pasado ya más de 1.200 alumnos por los mercados municipales. Es importante, porque ha habido en nuestra historia reciente un par de generaciones que no han sabido lo que es un mercado.

¿Qué acuerdos tienen suscritos los mercados con otras organizaciones con vistas a ampliar los servicios a sus clientes? Me refiero a descuentos para determinados colectivos, compra por Internet, figura del shopper, etc.

Está en función de la dimensión de cada mercado. No es equiparable el mercado central con otros mucho más pequeños. La capacidad de inversión y de gasto de unos y otros no es la misma. La experiencia más relevante en este sentido es la del mercado Central, que ha informatizado todos los puestos de venta y ofrece de forma centralizada servicios a los clientes y a los propios concesionarios. Por ejemplo, han desarrollado un programa específico para cumplir con la normativa en materia higiénico-sanitaria, un proyecto que ha supuesto una inversión de más de 150.000 €, pero que ha contado con el apoyo de la administración central, autonómica y local, por su contenido tecnológico, de forma que los concesionarios han tenido que aportar el 10%. El sistema permite una mayor eficiencia en costes, servicios a los clientes y a los concesionarios.

¿Qué papel cree que representan los mercados de abastos en las ciudades, no sólo desde el punto de vista comercial, sino también económico e incluso sociológico?

Desde el punto de vista económico es muy importante. Según nuestros cálculos, únicamente en alimentación fresca el importe de facturación de los mercados municipales es de más de 40 millones de euros. A ello se suma la oferta complementaria a la de alimentación fresca dentro de los mercados, como son los supermercados, los establecimientos de restauración, de equipamiento personal y del hogar, entre otros.

Pero no sólo es el aspecto económico. Hemos de tener en cuenta que en un mercado como el Central, que tiene 95 paradas abiertas hay entre trabajadores y autónomos en torno a las 350 personas, de forma directa, en una sala de ventas de 3.500 metros cuadrados. Si este ratio se diese en todos los formatos comerciales no estaríamos hablando hoy de la cifra de parados existente.

Por ello reivindico un reconocimiento social para el comercio urbano en general y para los mercados municipales en particular. La vertiente social, en cuanto generadores de puestos de trabajo como de proximidad, que facilita el aprovisionamiento de personas con dificultades de movilidad, amén de la sostenibilidad del modelo, desde el punto de vista medioambiental, justifican todos nuestros esfuerzos por este formato comercial.

Y desde otros puntos de vista los mercados forman parte de nuestra cultura abierta, dialogante, cálida en cuanto a las relaciones sociales. El mercado es el ágora. Y no lo digo en sentido figurado. En los mercados que reformamos hay un espacio especialmente pensado para la relación social, para el intercambio de vivencias. Y esos espacios están siempre llenos de vida y de sentimientos. Este formato que representan los mercados municipales no se puede perder, sería un atentado a nuestro patrimonio cultural común.

En Sabadell un día a la semana los mercados ‘salen a la calle’ y ofrecen sus productos de no alimentación a los consumidores.

No es nada extraordinario. Es el mercadillo que existe en muchos pueblos y ciudades de España. Lo único que quizá nos distinga es que tenemos muchos y que, casi todos ellos se celebran alrededor de los mercados municipales, en una simbiosis perfecta por el poder de atracción que siguen generando los mercadillos. La gente aprovecha para comprar en el mercado productos de alimentación. Aún así tenemos otro mercadillo, los domingos, que no se celebra alrededor de ninguno de los mercados y que también genera una gran atracción.

Tras la remodelación del Mercado Central, ¿se puede hablar de un antes y un después para el citado centro?

El cambio ha sido radical. Antes de la reforma el Mercado Central estaba en una situación ruinosa. No es de extrañar, porque desde el año 1930 no había sido objeto de ninguna reforma. A finales de los 90 estaba en situación crítica. La clientela había envejecido de forma notoria porque no ofrecía la mínima comodidad: paradas obsoletas, un equipamiento expuesto a las inclemencias meteorológicas, que no cumplía con los requisitos en materia higiénico sanitaria, demasiados concesionarios, algunos de ellos con una mentalidad empresarial decimonónica, sin implicación alguna en la gestión del equipamiento y que por tanto descargaban sus responsabilidades en la administración.

Todo ello cambió radicalmente con la reforma integral. No sólo pudimos recuperar un equipamiento catalogado patrimonialmente, también se le devolvió a la vida a su función principal de abastecimiento de la población. Además se recuperó para los peatones su entorno. Los concesionarios que quedaron apostaron mayoritariamente por el proyecto, invirtieron y se pusieron al día.

Ahora el Mercado Central es la joya de los equipamientos comerciales alimentarios de la ciudad. Nos vienen clientes no sólo del resto de la ciudad, sino también de otras poblaciones cercanas. La oferta de producto es extraordinaria. Los servicios y las comodidades a los clientes también, lo que se traduce en un rejuvenecimiento de la clientela y en una mayor cuota de mercado y de negocio. Regalan vales de aparcamiento, hacen promociones y se llevan ellos mismos la gestión de la lonja, de forma profesionalizada, lo que les permite desarrollar proyectos como el de la informatización a que he hecho referencia, de alto valor añadido para todos.

Este proyecto fue posible, entre otros, gracias al firme apoyo de Mercasa, que colaboró con el Ayuntamiento a través del convenio con el Ministerio de Fomento, que a su vez aportó una parte importante a la financiación del proyecto.

DE LES PEIXATERIES AL CENTRAL, UNA REMODELACIÓN EJEMPLAR

Dicen que la ciudad de Sabadell existe desde hace un millar de años. Y no es casualidad que su origen se relacione, en el tiempo y en el espacio, con un cruce de caminos al que los payeses, los campesinos catalanes, acudían a mercadear.

Ciudad y mercado. Mercado y ciudad. Esta última ya existía como tal en 1877 y de cinco años más tarde data la construcción del edificio Les Peixateries, con objeto de dar cobijo a la actividad comercial tan necesaria para la ciudad decimonónica.

Fue en 1930 cuando el Mercado Central vino a sustituir al ya exiguo Peixateries, y así quedó la situación hasta que 67 años después se abordó el proyecto de remodelación del principal mercado de abastos de Sabadell.

La acción conjunta del ayuntamiento de la ciudad, que firmó un convenio con el ministerio de Fomento junto a la labor técnica de Mercasa obraron la transformación, dando lugar a uno de los mercados municipales más modernos no sólo de Cataluña, sino de toda España.

No en vano en 2005 le fue otorgado por parte de la Generalitat de Cataluña el premio al Mejor Mercado Minorista del Año.

Destaca, como valor diferencial, un sistema informático de gestión de datos único en España. A través de pantallas táctiles situadas en cada puesto o parada se llevan a cabo funciones tales como el control de la temperatura, el control de plagas, el aparcamiento gratuito mediante la tarjeta de cliente y el control de accesos. En estos momentos se trabaja con otras funciones, como la gestión de la compra a domicilio.

Mercasa, que participó muy activamente en todo el proyecto de remodelación, considera ejemplar esta experiencia, utilizada como referencia a valorar en otros procesos de remodelación de mercados.

Además, en Sabadell existen otros cuatro mercados: Creu Alta, construido en 1966 y que el pasado ejercicio obtuvo el Premio de la Generalitat en la categoría de Proyectos de Remodelación de Mercados Municipales; Torre Romeo, que data de 1981; Campoamor de 1982 y Merinals de 1983.

Entrevista realizada por Sylvia Resa

 

Alberto Beltrán
“El mercado es un ágora, por lo que en los centros que reformamos hay un espacio especialmente pensado para la relación social”
“Aunque en número de establecimientos los puestos de los mercados representan el 15%, su cuota en la venta de productos frescos alcanza el 22%”
“Desde hace siete años contamos con un plan de dinamización comercial de los mercados de abastos mediante el que se organizan actividades de promoción”
“El Mercado Central es la joya de nuestros equipamientos alimentarios. Su remodelación fue posible gracias a Mercasa, el Ayuntamiento y el ministerio de Fomento”


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