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Víctor Alarcón, promotor de nuevos proyectos comerciales
Víctor Alarcón: “La plaza mayor ha de recuperar su identidad de mercado”
En ciudades como Salamanca, Valladolid o Ávila la oferta comercial moderna no ha eclipsado el verdadero poder de sus respectivos mercados tradicionales; el secreto es que en ellas la plaza mayor sigue viva. Esta demuestra, como resalta Victor Alarcón en esta entrevista para MercadosMunicipales.es, que es preciso recuperar el espíritu de la plaza pública, donde el esquema de antaño conseguía una mezcla entre actividad comercial y de ocio muy lograda. Y es que el cliente no acude al mercado exclusivamente a comprar, sino también a disfrutar del momento social del acto de compra.
¿Qué está ocurriendo con los mercados de abastos en las ciudades españolas?
Por influencia del concepto de mall o centro comercial norteamericano, en las grandes urbes españolas la plaza mayor y la calle mayor han perdido su identidad de mercado, de punto de encuentro. Esto sucede tras un proceso de traslado de los abastos a centros logísticos periféricos, lo que lleva a que a los mercados municipales les sobren las dos terceras partes de su superficie, ya que su misión no es la de antaño. Tal proceso no se ha producido en otras ciudades como Ávila, Valladolid o Salamanca, que aún tienen plaza pública.
¿Cuál es entonces el esquema comercial idóneo para el nuevo consumidor?
Hay una fórmula que no falla y es que cuando lo comercial se convierte en ocio es éxito asegurado. Es cierto, no obstante, que los problemas de los centros de ocio son similares a los de los mercados municipales y que si un mercado de abastos sobrevive solo por su actividad comercial, es de mérito. Pero lo que hay que tener en cuenta es que el comercio se ha transformado en actividad de ocio y éste se ha personificado en relación social.
¿Es que todavía es válida la fórmula del comercio como ocio?
No exactamente, aunque la diversidad de actividades debería darse en los mercados de abastos. Es decir, las acciones comerciales, recreativas y culturales propias de los mall han de traducirse al esquema de los mercados municipales. Es preciso trabajar con el tiempo de entretenimiento, para que de esta forma el cliente pase un buen rato que justifique su desplazamiento hasta el mercado.
Una tendencia observada es la del mix entre comercio y restauración, de tal forma que compra y degustación de producto pueden realizarse en el mismo formato comercial ¿es el futuro para muchos mercados?
La fórmula del mercado de San Miguel, en Madrid, ha evolucionado según la demanda, de tal forma que aúna actividades relacionadas con la gastronomía, la cultura y por supuesto la venta minorista. De hecho, algunos ayuntamientos me piden otros San Miguel en sus poblaciones. Sin embargo, y hablo como uno de los responsables de la remodelación de dicho mercado, en ciudades como Madrid no me gustaría otro San Miguel, aunque sí sus diversas actividades unidas en un mismo centro. En este sentido, dicho mercado puede ser el paradigma y mi deseo es que sirva para recuperar ese espíritu de punto de encuentro al que me refiero.
¿Qué escollos pueden oponerse al resurgir de los nuevos mercados?
La gestión de los mercados es en algunos casos municipal, pues se trata de concesiones administrativas. En este sentido, los ayuntamientos tienen que dejar hacer. Es importante también controlar el mix comercial, esto es, la variedad de especialización de los distintos puestos o paradas. De nada sirve contar con cuatro fruterías si luego no existe un buen puesto de pescado, por ejemplo.
Otro aspecto importante es el relativo a los horarios, pues no han de ser rígidos, sino que han de servir para complementar la oferta, como en el caso del madrileño San Miguel, donde los picos de ventas se producen a las 22 horas.
Por último, pero no por ello menos importante, es la atención al comerciante, que en muchos casos no sabe adaptarse a la nueva forma de distribución. Se le ha de ayudar a reestructurar su oferta comercial, a la modernización y a la creación de diversidad de actividades, de forma que se beneficie de esa gestión. Él ha de dedicarse a su oficio, mientras la puesta en escena del espacio comercial, por así decirlo, ha de corresponder a otros profesionales.
Ha hablado de la influencia de los mall norteamericanos pero ¿no hay fórmulas autóctonas que puedan aplicarse a los mercados españoles?
Por supuesto, si bien creo que es preciso observar lo que existe y adaptarlo a lo que somos y tenemos, a nuestra idiosincrasia. También hay que volver a los esquemas pasados de éxito, adaptándolos a nuestras condiciones actuales. En cualquier caso es necesario que la plaza mayor recupere su identidad de mercado o lo que es lo mismo, que el mercado se convierta en punto de encuentro.
Abril de 2011
Entrevista realizada por Sylvia Resa
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