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Mercados de Timor Oriental
Carlos de la Barrera-Montenegro Méndez
La agricultura, el sector económico más importante de Timor Oriental, sufrió graves daños por la violencia posterior al referéndum del 30 de agosto de 1999 relativo a la independencia respecto de Indonesia. Casi una tercera parte de las familias campesinas perdieron todos sus bienes. Los implementos agrícolas quedaron destruidos o fueron saqueados; las reservas de semillas, arrasadas, y el ganado, muerto. Además, se destruyó el 70% de todas las casas habitables, los edificios públicos y la infraestructura.
El principal objetivo en materia de agricultura de las organizaciones de las Naciones Unidas y las ONG ha sido comprar y distribuir semillas de maíz, hortalizas y arroz. También se está proporcionando ayuda alimentaria para que la población no tenga que consumir sus reservas de semillas.
La producción de alimentos todavía no alcanza niveles satisfactorios, pero la escasez ya es mucho menos aguda y nadie está muriendo de hambre.
La visión del viajero incluye en Timor dos tipos de mercados:
- Mercados para los más de 3.000 extranjeros de la ONU, que cumplen los requisitos mínimos de sanidad (aparentemente), pero cuyos precios son europeos, incluso un poco más elevados. Ningún timorés compra allí, dado su bajo poder adquisitivo
- Mercados locales. (los que se recogen en las fotos adjuntas). Estos mercados están, como se ve en las fotos, al aire libre y sin electricidad de ningún tipo. Allí venden cereales, hortalizas, verduras y demás productos alimenticios. Lo que más me llamó la atención fue ver las carnicerías. Nunca he visto trozos de carne cruda cubiertas por tantas moscas. No había ningún sistema de refrigeración, ni mamparas de cristal, ni antimoscas de ningún tipo. Un señor se limitaba a dar golpes de forma aleatoria a los diversos trozos de carne para espantar las moscas. La carne estaba encima de una mesa, sin mantel, ni cubierta por nada que pudiera protegerla.
Me llamó también la atención el hecho de que no se vendieran productos lácteos, de ningún tipo.
El olor en el mercado era bastante intenso y desagradable, cosa que no parecía importar a nadie de los que compraban por allí. Se vendían gallos vivos, huevos (sin ningún tipo de envase, lógicamente), picadura de tabaco…
En fin, que nunca antes había estado en un mercado más primitivo.
Marzo de 2009
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